Traducido por Angye Alejandra Bahena García
Morihei Ueshiba
A: Cuando era estudiante, mi profesor de filosofía nos mostró un retrato de un filósofo famoso y me sorprende su parecido con usted Sensei.
O Sensei: ya veo. Quizá debería haber entrado en el campo de la filosofía. Mi lado espiritual está más acentuado que mi lado físico
B: Se dice que el Aikido es diferente al karate y al judo. O-Sensei: En mi opinión, se puede decir que es el verdadero arte marcial. La razón es que es un arte marcial basado en la verdad universal. Este Universo está compuesto por diferentes partes, y aún como totalidad está unido como una familia y simboliza el estado último de paz. Al sostener tal visión del Universo, el Aikido no puede ser otra cosa que un arte marcial de amor. No puede ser un arte marcial de violencia. Por esta razón, puede decirse que el Aikido es otra manifestación del Creador del Universo. En otras palabras, el Aikido es un gigante (inmenso en naturaleza). Por lo tanto, en el Aikido, el Cielo y la Tierra se convierten en las fuentes del entrenamiento. El estado de la mente del aikidoka debe ser de paz y totalmente no violento. Es decir, es ese estado mental especial que transforma la violencia en un estado de armonía. Y esto creo, es el verdadero espíritu de las artes marciales japonesas. Esta tierra nos ha sido dada para transformarla en un paraíso terrenal. La actividad de guerra está totalmente fuera de lugar.
A: Entonces, es muy diferente a las artes marciales tradicionales.
O-Sensei: Efectivamente, es muy diferente. Si miramos atrás en el tiempo, vemos como se ha abusado de las artes marciales. Durante el periodo Sengoku (1482-1558 Sengoku significa “países de guerra”) los señores locales utilizaban a las artes marciales como herramientas de pelea que servían a sus propios intereses privados y para satisfacer su avaricia. Lo cual considero era totalmente inapropiado. Yo mismo enseñé artes marciales para ser utilizadas con el propósito de matar a otros soldados durante la guerra, después de que el conflicto termino, me sentí profundamente inquieto. Esto me motivo a descubrir el verdadero espíritu del Aikido hace siete años, en ese entonces tuve la idea de construir un cielo en la tierra. El motivo de tal decisión fue que a pesar de que el cielo y la tierra (el universo físico) han alcanzado un estado de perfección y a pesar de que son relativamente estables en su evolución, la humanidad (particularmente los japoneses) parece hallarse en un estado de conmoción. Antes que todo, debemos cambiar esa situación. La realización de esta misión es el camino hacia la evolución de la humanidad universal. Cuando me di cuenta de esto, llegué a la conclusión de que el verdadero estado del Aikido es el amor y la armonía. Así el “bu” (marcial) en Aikido es la expresión del amor. Yo estudiaba el Aikido para servir a mi país. Por ende, el espíritu del Aikido sólo puede ser el amor y la armonía. El Aikido nació de acuerdo con los principios y mecanismos del Universo. Por lo tanto, es un budo (arte marcial) de victoria absoluta.
B: ¿Podría hablar de los principios del Aikido? El público general considera que el Aikido es algo místico como el ninjutsu, ya que usted, Sensei, enfrentó con gran rapidez a oponentes enormes que levantaban objetos que pesaban varios cientos de libras.
O-Sensei: Eso sólo parece ser místico. En el Aikido utilizamos el poder del oponente por completo. Mientras más poder utilice el oponente, es más fácil para ti.
B: Entonces, en ese sentido, también hay Aiki en el judo, dado que en el judo se sincroniza uno mismo con el ritmo del oponente. Si el jala, uno empuja; si él empuja, uno jala. Se mueve al oponente de acuerdo a este principio y se le hace perder el equilibrio y entonces se aplica la técnica.
O-Sensei: En el Aikido, absolutamente no hay ataque. Atacar significa que el espíritu ya ha perdido. Nos adherimos al principio de la no-resistencia absoluta, es decir, no nos oponemos al atacante. Así, en el Aikido no hay oponente. La victoria en Aikido es masakatsu agatsu (la victoria correcta es la victoria sobre uno mismo); cuando se gana sobre todas las cosas de acuerdo con la misión del cielo, entonces se posee la fuerza absoluta.
B: ¿Esto significa go no sen? (El término se refiere a una respuesta tardía a un ataque).
O-Sensei: Absolutamente no. No es cuestión de que sea sensen no sen ó sen no sen. Si yo intentara explicarlo, diría que tu controlas a tu oponente sin tratar de controlarlo. Este es, el estado de la victoria continua. La cuestión no es ganar o perder ante un oponente. En ese sentido, no existe oponente en el Aikido. Incluso si tu tienes un oponente, éste se vuelve parte de ti, un compañero a quien solamente se controla.
B: Cuantas técnicas existen en el Aikido
O-Sensei: Existen aproximadamente 3,000 técnicas básicas y cada una de ellas tiene 16 variaciones… así existen muchos miles. Dependiendo de la situación, se crean nuevas técnicas.
A: ¿Cuando empezó su estudio de las artes marciales?
O-Sensei: A la edad de 14 o 15. Primero aprendí el Tenshinyo-ryu Jiujitsu de Tokusaburo Tozawa Sensei, después el Kito-ryu, el Yagyu-ryu, el Aioi-ryu, y el Shinkage-ryu, todas formas del jujutsu. Sin embargo, pensaba que debía existir una forma verdadera del budo en algún otro lugar. Probé el Hozoin-ryu sojitsu y el kendo. Pero todas esas artes estan relacionadas con formas de combate uno contra uno y no me satisfacían. Así que visité varios lugares del país buscando el Camino y entrenando, pero todo en vano.
A: ¿Es este el entrenamiento ascético del guerrero?
O-Sensei: Sí, la búsqueda del verdadero budo. Cuando solía ir a otras escuelas nunca reté al sensei del dojo. Un individuo responsable de un dojo está agobiado por muchas cosas, por lo tanto, es muy difícil para él mostrar su verdadera habilidad. Con todo mi respeto aprendería de él. Si yo considerara que soy superior a él, nuevamente le mostraría mi respeto y regresaría a casa.
B: Entonces, no aprendió el Aikido desde el principio. ¿Cuándo apareció el Aikido?
O-Sensei: Como dije antes, visité muchos lugares buscando el verdadero budo. Entonces, cuando tenía 30 años aproximadamente, me establecí en Hokkaido. En una ocasión, mientras estaba en el Hisada Inn en Engaru, en la Provincia Kitami, conocí a un tal Sokaku Takeda Sensei del clan Aizu. El enseñaba el Daito-ryu jujutsu. Durante los 30 días que aprendí de él sentí algo parecido a la inspiración. Mas tarde, invité a este maestro a mi casa y junto con otros 15 o 16 de mis empleados me convertí en un estudiante en búsqueda de la esencia del budo.
B:¿Descubrió usted el Aikido mientras estaba aprendiendo el Daito-ryu con Sokaku Takeda?
O-Sensei: No. Sería más preciso decir que Takeda Sensei abrió mis ojos al budo.
A: Entonces, ¿Hubieron circunstancias especiales alrededor de su descubrimiento del Aikido?
O-Sensei: Sí. Ocurrió de la siguiente manera. Mi padre se enfermó gravemente en 1919. Tuve que dejar a Takeda Sensei y regresar a mi casa. Durante el camino, me dijeron que si uno iba a Ayabe cerca de Kyoto y oraba entonces cualquier enfermedad sería curada. Así que fui ahí y conocí a Onisaburo Deguchi. Después, al llegar a mi casa, me enteré de que mi padre había muerto. A pesar de que sólo había visto a Deguchi Sensei una sola vez, decidí regresar a Ayabe con mi familia y me quedé ahí hasta finales del periodo Taisho (alrededor de 1925). Si… en ese entonces yo tenía cerca de 40 años. Un día me estaba secando junto a un pozo. De repente, una cascada de cegadoras luces doradas bajo desde el cielo envolviendo mi cuerpo. Inmediatamente mi cuerpo se volvió grande y más grande, hasta alcanzar el tamaño del Universo entero. Abrumado por esta experiencia, de repente me di cuenta que no debemos pensar en ganar. La forma del budo debe ser el amor. Debe vivirse en el amor. Esto es el Aikido y esto es la vieja forma de la postura en el kenjutsu. Después de este descubrimiento yo estaba tan feliz que no pude contener las lágrimas.
B: Entonces, en el budo, no es bueno ser fuerte. Desde tiempos antiguos se ha enseñado la unificación del “ken” y el “Zen”. En efecto, la esencia del budo no puede ser entendida sin despejar la mente. En tal estado, ni el bien ni el mal tienen significado.
O-Sensei: Como lo dije antes, la esencia del budo es la vía del masakatsu agatsu.
B: He escuchado una historia acerca de cómo usted intervino en una pelea con 150 trabajadores.
O-Sensei: ¿Lo hice? Como yo lo recuerdo… Deguchi Sensei fue a Mongolia en 1924 para lograr su objetivo de una comunidad Asiática más grande al igual que una política nacional. Lo acompañé en su búsqueda a pesar de que se me pidió que entrara a la armada. Viajamos a Mongolia y Manchuria. Ahí, nos encontramos con un grupo de bandidos montados y comenzó el tiroteo. Respondí a los disparos con un mauser y corrí en medio de los bandidos, atacándolos ferozmente, y se dispersaron. Tuve éxito al escapar del peligro.
A: Sensei, entiendo que usted esta muy relacionado con Manchuria. ¿Pasó mucho tiempo ahí?
O-Sensei: A partir de ese incidente estuve en Manchuria varias veces. Yo era asesor en artes marciales para la organización Shimbuden y para la Universidad Kenkoku en Mongolia. Por esta razón, he sido muy bien recibido ahí.
B: Ashihei Hino escribió una historia llamada “Oja no Za” en Shosetsu Shincho en la cual analiza el periodo de juventud de Tenryu Saburo, un rebelde del mundo del Sumo, así como su encuentro con el arte marcial del Aikido y su verdadero espíritu. ¿Eso tiene que ver con usted Sensei?
O-Sensei: Si.
B: Entonces, ¿eso significa que usted estuvo relacionado con Tenryu durante algún tiempo?
O-Sensei: Sí. El vivió en mi casa durante tres meses aproximadamente.
B: ¿En Manchuria?
O-Sensei: Si. Lo conocí cuando hacíamos rondas después de la celebración que marcó el 10º aniversario del establecimiento del gobierno de Manchuria. Había un atractivo hombre mirando la fiesta y mucha gente lo apuntaba haciendo comentarios como “ese Sensei tiene una fuerza tremenda. ¿Que tal si usted se pone a prueba contra él?” Le pregunté a alguien que estaba a mi lado quién era ese hombre. Me dijeron que era el famoso Tenryu quien se había retirado de la Asociación de luchadores de Sumo. Entonces me lo presentaron. Finalmente terminamos midiendo nuestra fuerza uno contra el otro. Me senté y le dije a Tenryu, “por favor, trate de empujarme. Empuje fuerte, no es necesario contenerse”. Ya que yo conocía el secreto del Aikido, no pudo moverme ni una pulgada. Incluso Tenryu estaba sorprendido. Como consecuencia de esa experiencia se convirtió en un estudiante de Aikido. El era un buen hombre.
A: Sensei, ¿Usted también ha estado relacionado con la armada?
O-Sensei: Si, durante mucho tiempo. A principios de 1927 o 1928, durante un periodo de 10 años fui profesor de medio tiempo en la Academia Naval.
B: ¿Entreno usted a soldados mientras estuvo enseñando en la Academia Naval?
O-Sensei: He enseñado varias veces a los militares, iniciando en la Academia Naval en 1927-28. Hacia 1932 o 1933 comencé una clase de artes marciales para la Armada en la Escuela Toyama. Además, en una ocasión ofrecí una exhibición de Aikido invitado por el General Toshie Maeda, Superintendente de la Academia de la Armada.
B: Dado que usted estuvo enseñando a soldados, seguramente se encontró muchos tipos rudos y muchas historias.
O-Sensei: Si. Incluso alguna vez fui emboscado.
B. ¿Esto ocurrió a causa de que lo consideraban como un maestro autoritario?
O-Sensei: No, no fue así. Lo hicieron para probar mi fuerza. Ocurrió cuando comencé a enseñar Aikido a la policía militar. Una tarde mientras caminaba a través de los campos de entrenamiento, sentí algo extraño. Sentí que algo ocurría. De repente, de todas direcciones, desde atrás de los arbustos y los montes aparecieron varios soldados y me rodearon. Empezaron a atacarme con espadas y rifles de madera. Pero como yo ya estaba acostumbrado a esa clase de cosas no me preocupé. Mientras intentaban golpearme giré mi cuerpo hacia un lado y otro hasta que cayeron fácilmente. Finalmente, se cansaron. En todo caso, el mundo esta lleno de sorpresas. El otro día me encontré con uno de los hombres que me atacaron. Soy asesor de la Policía Militar de Alumni en la prefectura de Wayama. Recientemente durante una reunión, un individuo reconoció mi cara y se acercó sonriendo. Después de que platicamos un poco, me di cuenta de que era uno de los hombres que me había atacado hace tantos años. Mientras se rascaba la cabeza me platicó lo siguiente: “estoy arrepentido por ese incidente. Ese día estábamos platicando acerca de que si el nuevo profesor de Aikido era o no realmente fuerte. Varios de nosotros, militares, policías de sangre caliente, discutíamos sobre esa cuestión y decidimos poner a prueba al nuevo maestro. Mas o menos, 30 hombres esperaban. Estábamos realmente sorprendidos de que 30 hombres seguros de si mismos no pudieron hacer nada contra su fuerza”.
C: ¿Hubo algún episodio durante su estancia en la Escuela Toyama?
O-Sensei: ¿Competencias de fuerza? Ocurrió un incidente, creo, antes del episodio con la policía militar. Varios capitanes que fueron instructores en la Escuela Toyama me invitaron para medir mi fuerza contra la de ellos. Todos ellos se enorgullecían de sus habilidades, diciendo cosas como; “pude levantar tal y tal peso” o “partí un tronco de tantas pulgadas de diámetro” yo les expliqué, “no tengo una fuerza como la de ustedes, pero puedo derribar a personas como ustedes tan solo con mi dedo. Me sentiría mal con ustedes si los tiro, mejor hagamos esto”. Extendí mi brazo derecho y apoyé la punta de mi dedo índice al final de un escritorio y los invité a que se apoyaran en mi brazo sobre sus estómagos. Uno, dos y tres oficiales sobre mi brazo, en ese momento se quedaron con los ojos abiertos. Continua hasta que seis hombres estaban sobre mi brazo y entonces le pedí a un oficial que estaba cerca de mi que me diera un vaso con agua. Mientras yo bebía el agua con mi mano izquierda todos estaban quietos intercambiando miradas.
Interview Morihei Ueshiba et Kisshomaru Ueshiba
Traduction française: Jacques Renaud
A: Quand j’étais à l’université mon professeur de philosophie nous a montré le portrait d’un philosophe célèbre et je suis frappé par votre ressemblance avec lui, Sensei.
O-Sensei : je vois. Peut-être ai-je pratiqué la philosophie. Mon côté spirituel est plus souligné que mon côté physique.
B: Il est dit que l’aïkido diffère tout à fait du karaté et du judo.
O-Sensei : à mon avis, on peut dire que c’est le vrai art martial. La raison en est que Aïkido est un art martial basé sur la vérité universelle. Cet Univers est composé de nombreuses parties différentes et, de plus, l’Univers est uni comme une famille et symbolise l’état suprême de paix. En ayant une telle vue de l’Univers, l’aïkido ne peut pas ne pas être un art martial d’amour. Aïkido ne peut pas être un art martial de violence. Pour cette raison, on peut dire que l’aïkido est une autre manifestation du Créateur de l’Univers. Autrement dit, l’aïkido ressemble à un géant (immense dans la nature). Donc, dans l’aïkido, le Ciel et la Terre deviennent les sources, recevant un enseignement. L’état d’âme de l’aïkidoka doit être paisible et totalement non violent. C’est-à-dire cet état d’âme spécial qui transforme la violence en un état d’harmonie. Et c’est, je pense, le véritable esprit des arts martiaux japonais. On nous a donné cette terre pour transformer un ciel sur la terre. L’activité guerrière est totalement hors de propos.
A: Il diffère tout à fait des arts martiaux traditionnels, alors.
O-Sensei : En effet, c’est tout à fait différent. Si nous regardons derrière nous dans quelque temps, nous verrons comment les arts martiaux ont été abusés. Pendant la Période Sengoku (1482-1558) (la signification de Sengoku : “des pays faisant la guerre”) des notables locaux ont employé les arts martiaux comme un outil de combat pour servir leurs intérêts privés et satisfaire leur avidité. Ce qui était, je pense, totalement inopportun. J’ai moi-même été initié aux arts martiaux afin de tuer des soldats durant la Guerre, ce qui m’a profondément dérangé une fois le conflit terminé. Cela m’a poussé à découvrir l’esprit véritable de l’aïkido il y a sept ans, temps durant lequel je me suis heurté à l’idée de construire un ciel sur la terre. La raison de cette résolution était que bien que le ciel et la terre (c’est-à-dire, l’univers physique) avaient atteint un état de perfection et étaient relativement stables dans leur évolution, l’humanité (particulièrement les japonais) semblait être dans un état de bouleversement. Nous devons tout d’abord, faire évoluer cette situation. La réalisation de cette mission mène sur le chemin de l’évolution vers l’humanité universelle. Lorsque j’ai réalisé ceci, je suis arrivé à la conclusion que le vrai aïkido est Amour et Harmonie. Ainsi le “bu” (martial) dans l’aïkido est l’expression d’Amour. J’étudiais l’aïkido pour servir mon pays. Ainsi, l’esprit de l’aïkido peut seulement être Amour et Harmonie. L’aïkido est né conformément aux principes et aux travaux de l’Univers. Donc, c’est un budo (art martial) de victoire absolue.
B: Pouvez-vous nous parler des principes d’aïkido ? Le grand public considère l’aïkido comme quelque chose de mystique comme le ninjutsu, du fait que vous, Sensei, avez réussi à maitriser des adversaires énormes (qui pouvaient soulever des objets pesant plusieurs centaines de livres) et ce avec une telle rapidité.
O-Sensei : Il semble seulement être mystique. Dans l’aïkido nous utilisons uniquement l’énergie de l’adversaire. Ainsi plus votre adversaire utilise d’énergie, plus vous pouvez utiliser cette énergie.
B: Alors, dans ce sens, il y a aiki dans le judo aussi, puisque dans le judo vous synchronisez votre rythme avec le rythme de votre adversaire. S’il tire, vous poussez, s’il pousse, vous tirez. Vous le déplacez selon ce principe et le faites perdre son équilibre et appliquez ensuite votre technique.
O-Sensei : Dans l’aïkido, il n’y a absolument aucune attaque. Attaquer signifie que l’esprit a déjà perdu. Nous adhérons au principe de non-résistance absolue, c’est-à-dire nous ne nous opposons pas à l’attaquant. Ainsi, il n’y a aucun adversaire dans l’aïkido. La victoire dans l’aïkido est masakatsu agatsu (la victoire correcte est la victoire sur soi-même) puisque vous vainquez conformément à la mission du ciel, vous possédez la force absolue.
B: Est ce que cela signifie ato no sen ? (Ce terme se réfère à une ultime réponse à une attaque.)
O-Sensei : Absolument pas. Ce n’est pas une question de sensen no sen ou de sen no sen, si je devais essayer de l’expliquer, je dirais que vous contrôlez votre adversaire sans essayer de le contrôler. C’est-à-dire l’état de victoire continue. Il n’est pas de question de victoire ou de défaite face à un adversaire. Dans ce sens, il n’y a aucun adversaire dans l’aïkido. Même si vous avez un adversaire, il devient une partie de vous, un partenaire que vous contrôlez seulement.
Combien de techniques existent en aïkido ?
O-Sensei : Il y a environ 3,000 techniques de base et chacune d’entre elles a 16 variantes … ainsi il en existe quelques dizaines de milliers. Et selon la situation, vous en créez de nouvelles.
B: Quand avez-vous commencé l’étude d’arts martiaux ?
O-Sensei : J’ai commencé à l’âge de 14 ou 15 ans. J’ai d’abord appris le Tenshinyo-ryu Jiujitsu de Tokusaburo Tozawa Sensei, puis le Kito-ryu, le Yagyu-ryu, le Aioi-ryu et le Shinkage-ryu qui sont des formes de jujutsu. Cependant, je pensais qu’il pouvait exister une vraie forme de budo ailleurs. J’ai donc essayé le Hozoin-ryu sojitsu et le kendo. Mais tous ces arts sont axés sur des formes de combat 1 contre 1 et ne pouvaient me satisfaire. J’ai donc voyagé à travers tout le pays cherchant la Voie et la formation, mais en vain.
A: C’est la formation ascétique du guerrier ?
O-Sensei : Oui, la recherche du vrai budo. Quand j’eu l’habitude d’aller dans d’autres écoles je ne défiais jamais le sensei du dojo. Un sensei responsable d’un dojo est chargé de beaucoup de responsabilités, donc il est très difficile pour lui pour montrer sa vraie valeur. Avec tout le respect que je lui devais j’apprenais de lui. Si je me jugeais supérieur, je lui montrais à nouveau tout mon respect et je rentrais chez moi.
A: Alors vous n’avez pas commencé par apprendre l’aïkido. Quand l’aïkido vous est il apparu ?
O-Sensei : Comme je vous l’ai dit auparavant, je suis allé à beaucoup d’endroits à la recherche du véritable budo … Lorsque j’eue environ 30 ans, je me suis installé dans Hokkaido. Par hasard, à l’Auberge Hisada de Engaru, Province de Kitami, j’ai rencontré un certain Sokaku Takeda Sensei du clan Aizu. Il a reçu un enseignement Daito-ryu jujutsu. Durant 30 jours j’ai appris de lui et j’ai senti comme une inspiration. Plus tard, j’ai invité cet enseignant en ma maison et ensemble avec 15 ou 16 de mes employés j’ai continué à étudier en cherchant l’essence du budo.
B: Avez-vous découvert l’aïkido tandis que vous appreniez le Daito-ryu auprès de Sokaku Takeda ?
O-Sensei : Non, il serait plus précis de dire que Takeda Sensei m’a ouvert les yeux au budo.
B: Y a-t-il eue des circonstances spéciales entourant votre découverte de l’aïkido ?
O-Sensei : Oui en effet. Mon père est tombé très malade en 1919. J’ai demandé le congé de Takeda Sensei et suis retourné chez moi. Sur le chemin, on m’a dit que l’on pouvait passer par Ayabe près de Kyoto afin de dédier une prière pour que n’importe quelle maladie soit guéri. J’y suis donc allé et j’y ai rencontré Onisaburo Deguchi. Ensuite, quand je suis arrivé chez moi, j’ai appris que mon père était déjà mort. Bien que j’aie rencontré Sensei Deguchi seulement une fois, j’ai décidé de retourner à Ayabe avec ma famille et d’y rester jusqu’à la dernière partie de la période Taisho (autour de 1925). Oui … j’avais environ 40 ans. Un jour je me séchait vigoureusement. Soudain une cascade lumineuse et d’or est descendue du ciel enveloppant mon corps. Alors immédiatement mon corps est devenu plus grand, atteignant la taille de l’Univers entier. Tandis qu’écrasé par cette expérience je me suis soudain rendu compte qu’il ne faut pas essayer de gagner. La forme de budo doit être l’amour. Il faut vivre en amour. C’est l’aïkido et c’est la forme ancienne des positions dans le kenjutsu. Après cette réalisation j’étais ravi et ne pouvais retenir les larmes.
A: Alors, dans le budo, il n’est pas bon d’être fort. Depuis des temps anciens l’unification “corps” et “esprit” a été enseigné. En effet, l’essence du budo ne peut pas être comprise sans vider votre esprit. Dans cet état, ni le bien ni le mal n’ont de signification.
O-Sensei : Comme j’ai dit précédemment, l’essence de budo est la Voie de masakatsu agatsu (la véritable victoire est la victoire sur soi même).
B: J’ai entendu une histoire dans laquelle vous avez été impliqué lors d’un combat avec environ 150 ouvriers.
O-Sensei : j’y étais ? Autant que je me souvienne … Deguchi Sensei est allé en Mongolie en 1924 pour réaliser son objectif d’une communauté asiatique plus grande conformément à la politique nationale. Je l’ai accompagné à sa demande bien que l’on m’ait demandé d’entrer à l’armée. Nous avons voyagé en Mongolie et en Manchourie. Tandis que voyagions dans ce dernier, nous avons rencontré un groupe de bandits à cheval et des coups de feu ont éclaté. J’ai riposté avec un mauser et ai ensuite continué à me battre au milieu des bandits, les attaquant avec acharnement et ils se sont dispersés. J’ai réussi à me sortir de ce danger.
A: Je comprends, Sensei, que vous avez beaucoup de rapports avec la Manchourie. Avez-vous passé une longue période là bas ?
O-Sensei : Depuis cet incident je suis allé en Manchourie fort souvent. J’étais conseiller en arts martiaux pour l’organisation Shimbuden ainsi que pour l’Université Kenkoku en Mongolie. C’est pour cette raison que je fut toujours bien reçu.
B: Ashihei Hino a écrit une histoire appelée “Oja no Za” dans Shosetsu Shincho dans lequel il narre la jeunesse de Tenryu Saburo, le rebelle du monde Sumo et sa rencontre avec l’art martial d’aïkido et son vrai esprit. Cela vous a-t-il marqué, Sensei ?
O-Sensei : Oui.
B: Alors, cela signifie-t-il que vous avez été lié à Tenryu durant cette période ?
O-Sensei : Oui. je l’ai hébergé durant environ trois mois.
B: C’était en Manchourie ?
O-Sensei : Oui. Je l’ai rencontré lorsque nous faisions le tour de Manchourie après la célébration marquant le 10ème anniversaire de l’établissement du gouvernement. Il y avait un homme de forte corpulence qui regardait à la présentation et beaucoup de personnes le poussaient et commentaient “Ce Sensei a une force énorme. Pouvez vous le mettre à l’épreuve ?” J’ai demandé à une personne à mes côtés qui était cet homme. On m’a alors expliqué qu’il était le célèbre Tenryu, qui s’était mis à l’écart de l’Association des lutteurs de Sumo. Je lui ai alors été présenté. Finalement, nous avons opposer notre force contre l’un l’autre. Je me suis assis et ai dit à Tenryu, “essayez S’il vous plaît de me renverser. Poussez durement, il n’y a aucun besoin de retenir.” Puisque je connaissais le secret d’aïkido, je ne pouvais pas être déplacé un pouce. Même Tenryu a semblé étonné à cela. Suite à cette expérience il est devenu un étudiant d’aïkido. Il était un homme bon.
A: Sensei, avez-vous été aussi associé à la marine ?
O-Sensei : Oui, durant une longue période. Commençant en 1927 ou 1928, pour une durée d’environ 10 ans j’étais professeur à temps partiel à l’École navale.
B: Avez-vous enseigné aux soldats lorsque vous étiez à l’École navale ?
O-Sensei : tout à fait, j’ai souvent enseigné pour les militaires, en commençant par l’École navale aux alentours de 1927-1928. Vers 1932 ou 1933 j’ai ouvert une classe d’arts martiaux à l’École Toyama pour l’armée. Puis vers 1941-1942 j’ai enseigné l’aïkido aux étudiants de l’École de la Police Militaire. Puis, j’ai effectué une démonstration d’aïkido sur l’invitation du Général Toshie Maeda, Surveillant de l’Académie De l’armée.
B: Puisque vous avez enseigné aux soldats, vous avez du rencontrer des brutes et de nombreuses péripéties.
O-Sensei : Oui. Je suis même tombé dans des embuscades.
B: Est-ce parce qu’ils vous considéraient comme un enseignant autoritaire ?
O-Sensei : Non, ce n’était pas cela. Ils devaient évaluer ma force. Une soirée, alors que je marchais sur le terrain ou j’enseignais, j’ai senti quelque chose d’étrange qui se passait. J’ai estimé que ce que je ressentais était. Soudaint, de toutes les directions, des buissons et des tranchés de nombreux soldats sont apparu et m’ont encerclé. Ils ont commencé à me frapper avec des bokken (épées en bois) et des fusils en bois. Mais comme j’étais habitué à cet exercice je ne me suis pas opposé. Comme ils essayaient de me toucher mon corps esquivait ces coups et ils sont tombés facilement. Finalement, ils se sont tous épuisé. En tout cas, ils furent tous surpris. Il y a peu de temps, j’ai rencontré un des hommes qui m’ont attaqué. Je suis toujours conseiller auprès des Anciens étudiants Militaires de Police de la Préfecture de Wakayama. Durant une réunion récente, un homme m’a reconnu et s’est approché de moi avec le sourire. Après avoir parlé durant quelques minutes, j’ai appris qu’il était un des hommes qui m’avaient attaqué ce jour il y a des années. En se grattant sa tête il m’a raconté la chose suivante : “je suis extrêmement désolé de cet incident. Ce jour nous voulions vraiment savoir si le nouveau professeur d’aïkido était vraiment fort. Un groupe d’entre nous, de la police militaire, discutait de cette question et a décidé de tester le nouvel enseignant. Environ 30 hommes étaient à l’affût. Nous avons été complètement stupéfait que 30 hommes comme nous, pleins d’assurance, ne pouvions rien faire face à votre force.”
B: Y a-t-il eue des péripéties de ce type alors que vous étiez à l’École Toyama ?
O-Sensei : concours de force ? Un incident a eu lieu, je crois, avant l’épisode avec la police militaire. Plusieurs capitaines qui étaient des instructeurs à l’École Toyama m’ont invité à tester ma force contre la leur. Ils étaient tous fiers et sur d’eux, de leurs capacités, disant des choses comme : “je suis capable de soulever tel poids,” ou “j’ai cassé un rondin de tant de pouces de diamètre” alors je leur ai expliqué,” je n’ai pas de force comme la vôtre, mais je peux faire chuter des hommes comme vous avec seulement mon petit doigt. Je vous plains si vous chutez, donc testons avec mon doigt au lieu de nous opposer.” J’ai étendu mon bras droit et j’ai détendu le bout de mon index sur la bord d’un bureau et les ai invités à se coucher sur mon bras. Un, deux, puis trois officiers sur mon bras alors chacun a ouvert de grands yeux. J’ai continué jusqu’à six hommes sur mon bras et j’ai ensuite demandé à l’officier étant debout près de moi de me servir un verre d’eau. Comme je buvais l’eau avec ma main gauche j’ai échangé avec chacun un regard calme.
B: À part l’aïkido, vous devez posséder une énorme force physique.
O-Sensei : Pas vraiment.
Interview with Morihei Ueshiba and Kisshomaru Ueshiba
A: When I was a college student my philosophy professor showed us a portrait of a famous philosopher, and now I am struck by his resemblance to you, Sensei.
O-Sensei: I see. Maybe I should have entered into the field of philosophy instead. The spiritual side of me is more emphasized than the physical side.
B: It is said that aikido is quite different from karate and judo.
O-Sensei: In my opinion, it can be said to be the true martial art. The reason for this is that it is a martial art based on universal truth. This Universe is composed of many different parts, and yet the Universe as a whole is united as a family and symbolizes the ultimate state of peace. Holding such a view of the Universe, aikido cannot be anything but a martial art of love. It cannot be a martial art of violence. For this reason, aikido can be said to be another manifestation of the Creator of the Universe. In other words, aikido is like a giant (immense in nature). Therefore, in aikido, Heaven and Earth become the training grounds. The state of mind of the aikidoist must be peaceful and totally non-violent. That is to say, that special state of mind which brings violence into a state of harmony. And this I think is the true spirit of Japanese martial arts. We have been given this earth to transform into a heaven on earth. War-like activity is totally out of place.
A: It is quite different from the traditional martial arts, then.
O-Sensei: Indeed, it is quite different. If we look back over time, we see how the martial arts have been abused. During the Sengoku Period (1482-1558-Sengoku meaning “warring countries”) local lords used the martial arts as a fighting tool to serve their own private interests and to satisfy their greed. This I think was totally inappropriate. Since I myself taught martial arts to be used for the purpose of killing others to soldiers during the War, I became deeply troubled after the conflict ended. This motivated me to discover the true spirit of aikido seven years ago, at which time I came upon the idea of building a heaven on earth. The reason for this resolution was that although heaven and earth (i.e., the physical universe) have reached a state of perfection and are relatively stable in their evolution, humankind (in particular, the Japanese people) seems to be in a state of upheaval. First of all, we must change this situation. The realization of this mission is the path to the evolution of universal humanity. When I came to this realization, I concluded that the true state of aikido is love and harmony. Thus the “bu” (martial) in aikido is the expression of love. I was studying aikido in order to serve my country. Thus, the spirit of aikido can only be love and harmony. Aikido was born in accordance with the principles and workings of the Universe. Therefore, it is a budo (martial art) of absolute victory.
B: Would you talk about the principles of aikido? The general public regards aikido as something mystical like ninjutsu, since you, Sensei, fell huge opponents with lightning speed and have lifted objects weighing several hundred pounds.
O-Sensei: It only seems to be mystical. In aikido we utilize the power of the opponent completely. So the more power the opponent uses, the easier it is for you.
B: Then, in that sense, there is aiki in judo, too, since in judo you synchronize yourself with the rhythm of your opponent. If he pulls, you push; if he pushes, you pull. You move him according to this principle and make him lose his balance and then apply your technique.
O-Sensei: In aikido, there is absolutely no attack. To attack means that the spirit has already lost. We adhere to the principle of absolute non-resistance, that is to say, we do not oppose the attacker. Thus, there is no opponent in aikido. The victory in aikido is masakatsu agatsu (correct victory, self-victory); since you win over everything in accordance with the mission of heaven, you possess absolute strength.
B: Does that mean go no sen? (This term refers to a late response to an attack.)
O-Sensei: Absolutely not. It is not a question of either sensen no sen or sen no sen. If I were to try to verbalize it I would say that you control your opponent without trying to control him. That is, the state of continuous victory. There isn’t any question of winning over or losing to an opponent. In this sense, there is no opponent in aikido. Even if you have an opponent, he becomes a part of you, a partner you control only.
B: How many techniques are there in aikido?
O-Sensei: There are about 3,000 basic techniques, and each one of them has 16 variations… so there are many thousands. Depending on the situation, you create new ones.
A: When did you begin the study of martial arts?
O-Sensei: At about the age of 14 or 15. First I learned Tenshinyo-ryu Jiujitsu from Tokusaburo Tozawa Sensei, then Kito-ryu, Yagyu-ryu, Aioi-ryu, Shinkage-ryu, all of them jujutsu forms. However, I thought there might be a true form of budo elsewhere. I tried Hozoin-ryu sojitsu and kendo. But all of these arts are concerned with one-to-one combat forms and they could not satisfy me. So I visited many parts of the country seeking the Way and training, but all in vain.
A: Is that the ascetic training of the warrior?
O-Sensei: Yes, the search for the true budo. When I used to go to other schools I would never challenge the sensei of the dojo. An individual in charge of a dojo is burdened with many things, so it is very hard for him to display his true ability. I would pay him the proper respects and learn from him. If I judged myself superior, I would again pay him my respects and return home.
B: Then you did not learn aikido from the beginning. When did aikido come into being?
O-Sensei: As I said before, I went to many places seeking the true budo..Then, when I was about 30 years old, I settled in Hokkaido. On one occasion, while staying at Hisada Inn in Engaru, Kitami Province, I met a certain Sokaku Takeda Sensei of the Aizu clan. He taught Daito-ryu jujutsu. During the 30 days in which I leamed from him I felt something like an inspiration. Later, I invited this teacher to my home and together with 15 or 16 of my employees became a student seeking the essence of budo.
B: Did you discover aikido while you were learning Daito-ryu under Sokaku Takeda?
O-Sensei: No. It would be more accurate to say that Takeda Sensei opened my eyes to budo.
A: Then were there any special circumstances surrounding your discovery of aikido?
O-Sensei: Yes. It happened this way. My father became critically ill in 1919. I requested leave from Takeda Sensei and set out for my home. On my way home, I was told that if one went to Ayabe near Kyoto and dedicated a prayer then any disease would be cured. So, I went there and met Onisaburo Deguchi. Afterwards, when I arrived home, I learned that my father was already dead. Even though I had met Deguchi Sensei only once, I decided to move to Ayabe with my family and I ended up staying until the latter part of the Taisho period (around 1925). Yes… at that time I was about 40 years old. One day I was drying myself off by the well. Suddenly, a cascade of blinding golden flashes came down from the sky enveloping my body. Then immediately my body became larger and larger, attaining the size of the entire Universe. While overwhelmed by this experience I suddenly realized that one should not think of trying to win. The form of budo must be love. One should live in love. This is aikido and this is the old form of the posture in kenjutsu. After this realization I was overjoyed and could not hold back the tears.
B: Then, in budo, it is not good to be strong. Since olden times the unification of “ken” and “Zen” has been tauqht. Indeed, the essence of budo cannot be understood without emptying your mind. In that state, neither right nor wrong have meaning.
O-Sensei: As I said previously, the essence of budo is the Way of masakatsu agatsu.
B: I have heard a story about how you were involved with a fight with about 150 workers.
O-Sensei: I was? As I remember… Deguchi Sensei went to Mongolia in 1924 in order to accomplish his goal of a greater Asian community in line with the national policy. I accompanied him on his request even though I was asked to enter the army. We traveled in Mongolia and Manchuria. While in the latter country, we encountered a group of mounted bandits and heavy shooting broke out. I returned their fire with a mauser and then proceeded to run into the midst of the bandits, attacking them fiercely, and they dispersed. I succeeded in escaping danger.
A: I understand, Sensei, that you have many connections with Manchuria. Did you spend a long time there?
O-Sensei: Since that incident I have been to Manchuria quite often. I was an advisor on martial arts for the Shimbuden organization as well as for Kenkoku University in Mongolia. For this reason, I have been well received there.
B: Ashihei Hino wrote a story called “Oja no Za” in Shosetsu Shincho in which he discusses the youthful period of Tenryu Saburo, rebel of the Sumo world, and his encounter with the martial art of aikido and its true spirit. Does that involve you, Sensei?
O-Sensei: Yes.
B: Then, does that mean that you were associated with Tenryu for some period?
O-Sensei: Yes. He stayed in my house for about three months.
B: Was this in Manchuria?
O-Sensei: Yes. I met him when we were making the rounds after a celebration marking the 10th anniversary of the establishment of the government of Manchuria. There was a handsome looking man at the party and many people prodding him on with such comments as, “This Sensei has tremendous strength. How about testing yourself against him?” I asked someone at my side who this person was. It was explained to me that he was the famous Tenryu who had withdrawn from the Sumo Wrestler’s Association. I was then introduced to him. Finally, we ended up pitting our strength against each other. I sat down and said to Tenryu, “Please try to push me over. Push hard, there’s no need to hold back.” Since I knew the secret of aikido, I could not be moved an inch. Even Tenryu seemed surprised at this. As a result of that experience he became a student of aikido. He was a good man.
A: Sensei, have you also been associated with the navy?
O-Sensei: Yes, for quite a long time. Starting in about 1927 or 28, for a period of about 10 years I was a part-time professor at the Naval Academy.
B: Did you instruct soldiers at the time you were teaching at the Naval Academy?
O-Sensei: I have taught quite often for the military, beginning with the Naval Academy around 1927-28. In about 1932 or 1933 I started a martial arts class at Toyama School for the army. Then in 1941-42 I taught aikido to students of the Military Police Academy. Also, on one occasion I gave an exhibition of aikido on the invitation of General Toshie Maeda, Superintendent of the Army Academy.
B: Since you were involved in teaching soldiers, there must have been a lot of rough types and many episodes.
O-Sensei: Yes. I was even ambushed one time.
B: Was it because they considered you an overbearing teacher?
O-Sensei: No, it wasn’t that. It was to test my strength. It was at the tirne when I started to teach aikido to military police. One evening while I was walking through the training grounds, I felt something strange going on. I felt that something was up. Suddenly, from all directions, from behind bushes and depressions many soldiers appeared and surrounded me. They started to strike at me with wooden swords and wooden rifles. But since I was accustomed to that sort of thing I didn’t mind at all. As they tried to strike me I spun my body this way and that way and they fell easily as I knudged. Finally, they all became exhausted. At any rate, the world is full of surprises. The other day I met one of the men who attacked me. I am an advisor to the Military Police Alumni in Wakayama Prefecture. During a recent meeting one individual recognized my face and came up to me grinning. After we had talked for a few minutes, I learned that he was one of the men who had attacked me that day many years ago. While scratching his head he related to me the following: “I’m very sorry for that incident. That day we were talking about whether or not the new professor of aikido was really strong. A group of us, hot-blooded military police types, were discussing the matter and decided to test the new teacher. About 30 men lay in wait. We were completely amazed that we 30 self-confident men could do nothing against your strength.”
C: Were there any episodes while you were at the Toyama School?
O-Sensei: Strength contests? One incident took place, I believe, before the episode with the military police. Several captains who were instructors at the Toyama School invited me to test my strength against theirs. They all prided themselves in their abilities, saying things like: “I was able to lift such-and-such a weight,” or “I broke a log so many inches in diameter—I explained to them, “I don’t have strength like yours, but I can fell people like you with my little finger alone. I feel sorry for you if I throw you, so let’s do this instead.” I extended my right arm and rested the tip of my index finger on the end of a desk and invited them to lay across my arm on their stomachs. One, two, then three officers by themselves over my arm, and by that time everyone became wide-eyed. I continued until six men lay over my arm and then asked the officer standing near me for a glass of water. As I was drinking the water with my left hand everyone was quiet and exchanging glances.
B: Aside from aikido, you must have tremendous physical strength.
O-Sensei: Not really.
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